Podemos
diseñar una agenda con los siete nutrientes esenciales y los colores
del arco-iris, de manera que sea fácil comprobar que los siete están
en cada día de la agenda. Estos son:
1. Focalizarse
en objetivos:
es el tiempo que dedicamos a realizar tareas para ser eficientes. Es
recomendable, por ello, que nos centremos en alguna, que no caigamos
en la multitarea, que nos roba tiempo y energía.
2. Jugar:
para experimentar con la vida. Para la neurociencia son muy
importantes.
3. Conectarcon
los otros:
es
el tiempo dedicado a construir relaciones saludables, en las que
disfrutemos de la compañía, de una buena conversación o de
mantener un satisfactorio contacto físico. En alguna ocasión hemos
hablado de la necesidad de la amistad como elemento que nos aumenta
la esperanza de vida. Gracias a la conexión con otras personas
somos capaces, además, de mejorar nuestro sistema endocrino,
cardiovascular e inmunitario.
4. Hacer
ejercicio físico:
todos sabemos que necesitamos hacer deporte para sentirnos sanos,
pero lo que ha demostrado la neurociencia es que el ejercicio físico
nos ayuda también a que nuestro cerebro sea más plástico para el
aprendizaje y la creatividad. Potencia además las actividades
neuronales que le protegen del envejecimiento o de cualquier otro
daño que puedan hacerle. La variedad en el ejercicio es amplia:
desde el deporte hasta caminar, bailar, senderismo…
5. Desarrollar
la introspección o vivir en el momento presente: a
los que accedemos a través de actividades como son dar un paseo en
plena naturaleza, escuchar una música tranquila o realizar algún
tipo de meditación o relajación sin juicio. Ayuda a rebajar el
estrés y reduce la presión arterial y la tensión muscular. De
algún modo, es una actividad antesala para ser mucho más eficaces
en nuestro trabajo.
6. No
hacer: es posible
que sea una de las que más nos cuesta. No significa placer, sino
tiempo para no focalizarse en nada concreto, como cuando estamos en
un avión y nuestra mente fluye sin objetivo específico u oímos
música sin reparar en la letra. Son momentos que nos ayudan a que
luego seamos más eficaces en alcanzar un objetivo. Por ello, a
veces, antes de ponernos con una tarea compleja, es recomendable
“perder” el tiempo haciendo otras cosas sin importancia.
7. Dormir:
refresca la mente, el
cuerpo y consolida la memoria, asienta piezas de información que
hemos ido aprendiendo durante el día.
Fórmula
El
cerebro funciona con la energía. En la medida que lo alimentemos con
las siete actividades fundamentales podremos estar a pleno
rendimiento.
Existen
cinco ondas cerebrales principales. Los investigadores han verificado
que ciertos estados psicológicos internos están asociados a alguna
de ellas.
1. Las
ondas Beta son las más comunes en nuestras horas de vigilia y están
asociadas a los estados de alerta. Tiene lugar cuando nos mantenemos
activos, actividades que potencian nuestros niveles de estrés.
2. Las
ondas Gamma son las más rápidas del cerebro y provocan una mayor
actividad mental y lucidez. Son las ondas de la intuición y la
creatividad. Se dan cuando estamos en momentos de extrema atención
y concentración. Para activarlas deben partir de estados de
tranquilidad.
3. Las
ondas Alfa son más tranquilas; el estado interno se describe como
de lucidez relajada. La atención de nuestro cerebro se desplaza
hacia el interior, ya no estamos pendientes de lo que sucede a
nuestro alrededor. Se produce si cerramos los ojos y nos relajamos.
4. Las
ondas Theta se asocian a la somnolencia; aparecen cuando iniciamos
el sueño y, a menudo, están acompañadas por imaginería y por
sueños.
5. Las
ondas Delta, finalmente, son las del sueño profundo.
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