miércoles, 6 de noviembre de 2013

La dieta mental para tener un cerebro sano


Podemos diseñar una agenda con los siete nutrientes esenciales y los colores del arco-iris, de manera que sea fácil comprobar que los siete están en cada día de la agenda. Estos son:

1. Focalizarse en objetivos: es el tiempo que dedicamos a realizar tareas para ser eficientes. Es recomendable, por ello, que nos centremos en alguna, que no caigamos en la multitarea, que nos roba tiempo y energía.

2. Jugar: para experimentar con la vida. Para la neurociencia son muy importantes.

3. Conectarcon los otros: es el tiempo dedicado a construir relaciones saludables, en las que disfrutemos de la compañía, de una buena conversación o de mantener un satisfactorio contacto físico. En alguna ocasión hemos hablado de la necesidad de la amistad como elemento que nos aumenta la esperanza de vida. Gracias a la conexión con otras personas somos capaces, además, de mejorar nuestro sistema endocrino, cardiovascular e inmunitario.

4. Hacer ejercicio físico: todos sabemos que necesitamos hacer deporte para sentirnos sanos, pero lo que ha demostrado la neurociencia es que el ejercicio físico nos ayuda también a que nuestro cerebro sea más plástico para el aprendizaje y la creatividad. Potencia además las actividades neuronales que le protegen del envejecimiento o de cualquier otro daño que puedan hacerle. La variedad en el ejercicio es amplia: desde el deporte hasta caminar, bailar, senderismo…

5. Desarrollar la introspección o vivir en el momento presente: a los que accedemos a través de actividades como son dar un paseo en plena naturaleza, escuchar una música tranquila o realizar algún tipo de meditación o relajación sin juicio. Ayuda a rebajar el estrés y reduce la presión arterial y la tensión muscular. De algún modo, es una actividad antesala para ser mucho más eficaces en nuestro trabajo.

6. No hacer: es posible que sea una de las que más nos cuesta. No significa placer, sino tiempo para no focalizarse en nada concreto, como cuando estamos en un avión y nuestra mente fluye sin objetivo específico u oímos música sin reparar en la letra. Son momentos que nos ayudan a que luego seamos más eficaces en alcanzar un objetivo. Por ello, a veces, antes de ponernos con una tarea compleja, es recomendable “perder” el tiempo haciendo otras cosas sin importancia.

7. Dormir: refresca la mente, el cuerpo y consolida la memoria, asienta piezas de información que hemos ido aprendiendo durante el día.

Fórmula
El cerebro funciona con la energía. En la medida que lo alimentemos con las siete actividades fundamentales podremos estar a pleno rendimiento.



Existen cinco ondas cerebrales principales. Los investigadores han verificado que ciertos estados psicológicos internos están asociados a alguna de ellas.

1. Las ondas Beta son las más comunes en nuestras horas de vigilia y están asociadas a los estados de alerta. Tiene lugar cuando nos mantenemos activos, actividades que potencian nuestros niveles de estrés.

2. Las ondas Gamma son las más rápidas del cerebro y provocan una mayor actividad mental y lucidez. Son las ondas de la intuición y la creatividad. Se dan cuando estamos en momentos de extrema atención y concentración. Para activarlas deben partir de estados de tranquilidad.

3. Las ondas Alfa son más tranquilas; el estado interno se describe como de lucidez relajada. La atención de nuestro cerebro se desplaza hacia el interior, ya no estamos pendientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Se produce si cerramos los ojos y nos relajamos.

4. Las ondas Theta se asocian a la somnolencia; aparecen cuando iniciamos el sueño y, a menudo, están acompañadas por imaginería y por sueños.

5. Las ondas Delta, finalmente, son las del sueño profundo.



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