viernes, 22 de noviembre de 2013

La importancia de la curiosidad y la creatividad

Según Ken Robinson la escuela mata la creatividad de los escolares, mientras que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi en su obra Talented teenagers ha afirmado que “no podemos esperar que nuestros hijos lleguen a estar verdaderamente educados hasta que nos aseguremos de que los docentes no sólo proveen información, sino también suscitan la pasión por aprender”

La psicología positiva tiene como objetivo central el estudio científico de las fortalezas que contribuyen al desarrollo de individuos y comunidades. Esta considera tres focos: las emociones de los niños, sus rasgos individuales y el contexto institucional en el que se desarrolla el aprendizaje.

El objetivo no sería otro que el de “educar tanto la mente como el corazón” pero para ello se necesita un entorno que favorezca curiosidad, el interés por conocer más, la autonomía, el descubrimiento, la experimentación, el desarrollo de emociones positivas y, de manera fundamental, el cuidado de la motivación de los escolares hacia el propio proceso de aprender.

Ellen J. Langer (2000) expuso que los entornos escolares frecuentemente favorecen la automatización y el establecimiento de rutinas; que es justo lo contrario de lo que el aprendizaje requiere: la implicación planamente consciente de los materiales. En un interesante artículo, esta autora nos presenta su idea del “aprendizaje plenamente consciente” o “mindful learning”, contrapuesto al “mindless learning”, esto es, el aprendizaje mecánico, distraído y falto de sentido.

La alternativa que propone Langer es la de resaltar los aspectos intrínsecamente motivadores en la actividad de aprender, es decir, las “ganancias” que surgen del propio proceso de adquirir conocimientos o habilidades. Y en este sentido, la atención plena a los componentes de una actividad, es decir, el estar centrado en el aquí y ahora mientras se lleva a cabo puede resultar altamente recompensante.

El “aprendizaje plenamente consciente” pues, se basa en:
o          Centrarse en el momento presente, el aquí y ahora
o          Prestar atención y concentrase en lo que se hace, y en las sensaciones que se experimentan
o          La búsqueda de situaciones que implican novedad y la caracterización de la incertidumbre como algo positivo que supone una oportunidad de crecimiento
o          La atención a la perspectiva desde la que se consideran las cosas, y el hacer juicios en términos probabilísticos más que absolutos
o          El empleo de algunas técnicas que favorecen la focalización activa de la atención, basadas en ejercicios de respiración,  el uso del arte, actividades de tipo creativo y ejercicios encaminados a captar distinciones y reconocer la diversidad

Tal y como ha afirmado Robert Sternberg, a lo largo del proceso educativo, más que enseñar al niño “qué pensar” en realidad lo que hacemos es enseñarle “cómo pensar”, es decir, cómo manejar la información y acercarse a los acontecimientos de una u otra forma. En un entorno cada vez más cambiante, puede ser que la automatización y mecanización del aprendizaje deje de cumplir las funciones que ha podido tener en otros momentos; por el contrario, una escuela que fomente el uso de la creatividad, el análisis atento de la realidad, y que ponga énfasis en el placer de adquirir nuevos conocimientos y competencias puede resultar mucho más efectiva, al dotar a los escolares con herramientas flexibles que les permitirán dar respuesta a situaciones que hoy ni tan siquiera podemos prever.

Volviendo al tema principal, la creatividad, la curiosidad, la motivación, etc. son muy importantes; sobre todo en los niños, puesto que ellos son el futuro. Como dijo Ken Robinson: “Si no estás abierto a equivocarte, nunca se te va a ocurrir algo original”. El problema de los adultos es que temen equivocarse. Por ello, no pueden ser creativos y afecta a la creatividad de los niños. Estos, en cambio, si que se arriesgan y no tienen miedo a cometer errores. Aun así, el sistema educativo está educando a los niños para que dejen sus capacidades creativas, porque equivocarse “es lo peor que pueden hacer”. Según Picasso: “Todos los niños nacen artistas”; y está en lo cierto. Si queremos que lo sean, debemos dejarles que expresen lo que quieran, porque realmente son más conscientes que los adultos; aprenden mucho más, su mente es más despierta, les gusta aprender y averiguar cómo funciona el mundo y son pequeños científicos. Su mente es innovadora, creativa y talentosa y les gusta construir y crear.



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